Etiquetas

, , , , ,

Zdzisław Beksiński

Zdzisław Beksiński

Dicten sentencia.
Estoy preparado.
Ya llené la cuota anual
de sombra y queja
en poesía dolorosa
y en culebrón con voz de bardo.
Abriré los brazos
cual pequeño dios
entregado en sacrificio
y diré que el destino
me hizo títere del mundo.
Que mi tiempo no ha llegado,
que llegué antes de tiempo.
Que un jurado maloliente
orinó sobre el primoroso
delirio de la sombra
de Orfeo.
Que quemaron el buen gusto
y la tea original
en la sentina del cliché
más aberrante e incestuoso
del dinero y la fama bastarda.
A mí,
a mí todos los perros hambrientos
de sangre y arena;
véanme boquear en el ruedo
y aplaudan
y rieguen de flores
la sangre supurada a borbotones
en lirismo y llanto.
Estoy listo.
¿No ven mi pluma
hundirse en el lodazal
de la maldición juglaresca?
¿No ven mi pecho abierto
a los dardos ponzoñosos y ciegos?
Tomaré cada espina,
cada gota derramada,
y escribiré
para los perfectos hiperbóreos:
“Aquí yace el que escupió versos
más allá de su tiempo,
para oídos abiertos a la posteridad
y ojos puestos en el porvenir”.
Dicten sentencia.
Qué más da.
Hasta la mierda más olorosa
deviene en flor
al final de los tiempos.

Anuncios