Etiquetas

, , , , ,

Rene Magritte. “El mundo invisible”.

Aquí, sobre esta piedra,
se asentaron los pilares del mundo
un día,
cuando la candente efigie
del universo aún fraguaba el polvo
cósmico de una vida aferrada a un pensamiento,
a una idea, a una forma o a un nombre.
Aquí se ha quedado, quieta,
desechada cual piedra fundamental
de lo ignoto.
Ninguno vino a socorrerla de la sombra
del olvido, ni cantó las edades y los tiempos
que la horadaron y la cubrieron hasta esculpir
la raíz de su impasible abandono.
¿Sobre qué océanos de vastedades cruzaron
sus elementos antes que el primigenio silencio
fuera roto para siempre y la furia
candente de los volcanes la contuviera
entre la tierra y el cielo?
¿Cuánto insondable cataclismo trizó
la matriz de su primer continente?
¿Qué de manos cercenaron la compacta fibra
de su entraña?
Miradas errantes habrán barrido su lecho
de pétreas estelas como un fugaz vuelo de aves que se apura
hacia paisajes más amables y tiernos.
Aquí está, más tenaz y eterna que la brizna de una era.
Acaricio la filosa rugosidad de sus contornos
con el estremecimiento de una diminuta mano
recién nacida ante el primer contacto del seno materno,
y sentado sobre ella, la imagino inmensa,
como una portentosa atalaya alzándose
sobre un piélago inabarcable de eones e incontables estrellas.

Anuncios